EL RECICLAJE DE MEMBRANAS UTILIZADAS EN DESALACIÓN PERMITE LA REUTILIZACIÓN DEL AGUA RESIDUAL
-Madrid Activa - TecnoAlcalá.-

 

Mayo de 2017.-

 

La importancia del agua es vital; es un recurso finito y vulnerable que hay que cuidar para lograr los objetivos del desarrollo sostenible. Sólo el 3% del agua del planeta es agua dulce, se encuentra cada vez más contaminada y de distribuye de manera irregular. El World Resources Institute (WRI) sitúa a España en la posición número 32 de los países con mayor estrés hídrico en el 2040.

España es uno de los países más avanzados en el campo de las tecnologías del sector del agua. La escasez de recursos hídricos tanto en el litoral mediterráneo, como en los archipiélagos insulares y en el sur de la península ha hecho que España invierta en la utilización de fuentes de agua no convencionales como son el agua salada y el agua residual.

 

De este modo, España cuenta con más de 950 plantas desaladoras capaces de generar más de 5,4 millones de m3 de agua potable al día [1]. La mayor parte de estas plantas utilizan membranas de osmosis inversa. El deterioro de las membranas debido, principalmente, a problemas derivados del ensuciamiento, hace que su vida útil se sitúe entre 5 y 10 años [2]. En base a estos datos, se estima que en España se desechan al año en los vertederos más de 80.000 módulos de membrana [3].

imdea 2El grupo de Tecnología de Membranas del Instituto IMDEA Agua trabaja en el reciclaje de estos módulos de membrana a través de dos proyectos: TRANSFOMEM (LIFE13 ENV/ES/000751) e INREMEM (CTM2015-65348-C2-1-R).

El objetivo de esta investigación es fomentar la economía circular en el sector de la desalación, aprovechando los residuos derivados de su actividad (membranas desechadas) y convirtiéndolos en nuevas fuentes de recursos (membranas recicladas).

Estas membranas recicladas pueden ser reutilizadas en otros usos como, por ejemplo, en el tratamiento terciario de aguas residuales. Las membranas recicladas son capaces de separar los contaminantes orgánicos persistentes, las bacterias y los virus que no se degradan en un tratamiento secundario convencional. Con esta nueva etapa de tratamiento, se obtiene un efluente que puede ser utilizado de forma segura en diferentes usos como, por ejemplo, en la agricultura, el regadío de parques o la limpieza de calles.

Utilizando fuentes de agua no convencionales como el agua salada y el agua residual, disminuye la presión sobre los recursos hídricos de España, de forma que queda disponible más agua dulce para consumo humano, uso recreativo y conservación de ecosistemas.

 

 

 


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