Hazikoop ha presentado su balance de 2025, un ejercicio en el que ha impulsado la creación de 118 nuevas cooperativas en Euskadi, que han generado 271 empleos. Según su presidente, Mikel Larrea, estos datos confirman la “capacidad del cooperativismo para sostener actividad económica y generar empleo en un contexto de transformación productiva”.
Las cooperativas promovidas se han distribuido entre los tres territorios históricos, con 65 en Gipuzkoa, 40 en Bizkaia y 13 en Araba, generando respectivamente 144, 88 y 39 empleos. Esta distribución refleja la implantación territorial del modelo y su capacidad para adaptarse a distintas realidades económicas.
Por tipología, el grueso de las iniciativas corresponde a cooperativas de trabajo asociado, con 107 proyectos, a los que se suman cooperativas de consumo, vivienda, de segundo grado y una iniciativa del ámbito agrario y alimentario, lo que muestra la diversidad de sectores en los que se está aplicando el modelo cooperativo.
El balance de 2025 refleja también tendencias relevantes, como el aumento de proyectos impulsados por personas migrantes, que ya representan uno de cada cinco proyectos cooperativos en los últimos años.
La actividad de Hazikoop no se limita a la creación de nuevas empresas. A lo largo del año, la entidad ha atendido 2.891 consultas sobre constitución de cooperativas, funcionamiento interno, aspectos fiscales o procesos de transformación empresarial. Además, ha mantenido el acompañamiento a proyectos en fases iniciales, tutorizando a 131 cooperativas durante su primer año de vida, un elemento clave para mejorar su viabilidad y consolidación en el mercado.
En palabras de Larrea, “los datos confirman que el cooperativismo mantiene su capacidad de adaptación y sigue siendo una herramienta eficaz para generar empleo de calidad y proyectos sostenibles en el tiempo”.
Desde su creación en 2002, la entidad ha impulsado más de 3.398 cooperativas, con una tasa de supervivencia superior al 73% y más de 8.500 empleos generados, cifras que consolidan al cooperativismo como una fórmula empresarial estable y con capacidad de arraigo territorial.
