La investigadora del PCTCLM, Florentina Villanueva, explica los efectos en la salud que pueden ocasionar las máquinas de ozono 

27/05/2020

Parque Científico y Tecnológico de Castilla-La Mancha

Florentina Villanueva García, investigadora del Parque Científico y Tecnológico de Castilla-La Mancha, ha analizado la idoneidad del uso de las máquinas domésticas de ozono. En las últimas semanas se ha producido un aumento notable de ventas de este tipo de máquinas para la desinfección del coronavirus.

Villanueva alerta sobre los posibles daños en la salud que pueden ocasionar estas máquinas. La doctora asegura que no sólo pueden no ser eficaces, sino que incluso podrían tener efectos perjudiciales para la salud.

“Poner un ozonizador en el interior de una vivienda implica muchos riesgos”.

La investigadora desarrolla desde hace años una innovadora investigación sobre monitorización de contaminates y análisis de la calidad del aire exterior e interior. Investigaciones que le llevan a afirmar que, al margen de si funcionan o no para eliminar la COVID-19, poner un ozonizador en el interior de una vivienda implica muchos riesgos.

El ozono es una sustancia tóxica

Villanueva ha explicado en su cuenta de twitter (@FloriVilla3) y en varios medios de comunicación que el ozono es una sustancia tóxica. El ozono en la estratosfera es deseable porque filtra la radiación ultravioleta más peligrosa e impide que llegue a la Tierra. Pero, a nivel de la trosposfera, es decir, donde vivimos, es un compuesto "indeseable" porque puede afectar al sistema respiratorio y agravar enfermedades respiratorias crónicas como el asma.

El ozono está presente en el aire ambiente debido a varias reacciones que lo generan. Su concentración varía dependiendo de la hora del día y la época del año. A mayor temperatura, podríamos decir que se genera más ozono.

Es uno de los contaminantes vigilados en las redes de vigilancia de la calidad del aire porque es importante que no se superen ciertos valores, como el nivel de información a la población, de 180 microgramos por metro cúbico. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece un valor límite de 100 mircrogramos por metro cúbico como promedio de 8h que no

En este sentido, Villanueva ha indicado que las concentraciones suelen ser bastante menores en el interior que en el exterior. Pero advierte de que si se pone una máquina de ozono, se estaría aumentando la concentración de un contaminante, que es oxidante, favoreciendo, la reacción con otras sustancias presentes en el aire interior de las viviendas y locales, como por ejemplo el limoneno.

El limoneno, explica, es una sustancia que está presente en los productos de limpieza y en los ambientadores. Al reaccionar con ozono, forma formaldehído, otra sustancia que puede terminar acumulándose en el aire interior debido a la falta de ventilación.

El formaldehído es cancerígeno. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar los 100 microgramos por metro cúbico en 30 minutos.

Respecto al uso de las máquinas de ozono para desinfectar, Villanueva recuerda lo que recoge la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA). "Si se usa en concentraciones que no exceden los estándares de salud pública, el ozono aplicado al aire interior no elimina eficazmente virus, bacterias, moho u otros contaminantes biológicos”.

Es decir, para eliminar estos elementos habría que utilizar concentraciones altas de ozono. Unas 100 veces por encima de los límites permitidos.

“Su uso en altas concentraciones, como sucede en los quirófanos hospitalarios, puede ser efectivo si siguen los protocolos previamente establecidos”. Aunque conviene recordar que este procedimiento no está avalado por la Asociación Española de Sanidad Ambiental (SESA).

En cualquier caso, la investigadora recuerda que el ozono no se encuentra en la lista oficial de virucidas autorizados y registrados por el Ministerio de Sanidad. Aunque la comercialización de estas máquinas está permitida.

En su opinión, el generador de ozono se podría usar a altas concentraciones, solo cuando no haya gente presente. Es decir, cuando cierre el establecimiento. Y dejarlo actuar el tiempo que indique el fabricante y después ventilar muy bien.

En su opinión, esto no impedirá que haya contagios durante el día, si una persona contagiada entra y no se cumplen bien las medidas de seguridad o higiene.

Ante estas reflexiones de Villanueva, el Ministerio para la Transición Ecológica y del Reto Demográfico ha aclarado que está permitido comercializar ozono como desinfectante, siempre que se ajuste a la normativa en vigor, minimizando en lo posible su liberación al medio ambiente.

Una información que viene a corroborar las manifestaciones de Florentina Villanueva.

Sobre Florentina Villanueva

La investigadora (INCRECYT) Florentina Villanueva está adscrita al Instituto de Investigación en Combustión y Contaminación Atmosférica de la UCLM. Es la responsable del Laboratorio de Contaminación Atmosférica dedicado a la captación y análisis de contaminantes en el aire. 

Desde hace unos años está centrada en la “Contaminación del aire interior”, una línea de investigación con gran repercusión en la sociedad. 

Asesora de la OMS

Dada la relevancia de las publicaciones realizadas, especialmente la llevada a cabo en el interior de los colegios en la provincia de Ciudad Real y publicada en 2018, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la contrató como asesora en un proyecto en el que ha estado trabajando durante 2019 y que aún no ha finalizado. Fue la única investigadora española.

Florentina Villanueva forma parte de una Acción COST Europea llamada Indoor Air Pollution Network en la que participan 185 investigadores de 35 países. El objetivo es mejorar el conocimiento sobre las altas concentraciones de contaminantes encontradas en el aire interior. 

También participa en un proyecto regional de la JCCM y otro nacional del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades junto con el Grupo de Química y Contaminación Atmosférica de la UCLM. 

Miembro del Comité Ejecutivo del MESAEP

La investigadora es miembro del Comité Ejecutivo del MESAEP (Mediterranean Scientific Association of Environmental Protection). Asociación que organiza el symposium (20th MESAEP Internation Symposium) en Atenas (Grecia) que tenía que haberse celebrado el pasado abril y que ha sido aplazado a octubre de 2020.

Actualmente, es codirectora de dos tesis doctorales, una en la UCLM y otra en la Universidad de Córdoba (Argentina). Ha participado en diferentes actividades de divulgación de las líneas de investigación en medios de comunicación (televisión, radio y prensa). Ha sido invitada a diferentes Jornadas organizadas por organismos públicos y privados. 

Durante 2019, obtuvo el certificado I3 por Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades que acredita su actividad investigadora. 

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